

El preparador físico gaditano se incorpora al cuerpo técnico de Amir Ghalenoei con el objetivo de preparar a la selección iraní para la Copa de Asia
Irán es una de las selecciones más potentes de Asia. Ha participado en numerosos Mundiales y suele clasificarse con solvencia para las grandes citas continentales, pero su última Copa de Asia sigue siendo la conseguida en 1976. Medio siglo después, la federación confía en Amir Ghalenoei y en el trabajo de Pepe Losada para intentar romper una de las grandes sequías del fútbol asiático. Fue precisamente el último celebrado entre México, Estados Unidos y Canadá, donde terminó invicta en la fase de grupos, empatando ante Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, aunque los tres empates resultaron insuficientes para avanzar a las eliminatorias. Y es que hay retos que trascienden lo deportivo. Cuando Pepe Losada (Cádiz, 1976) recibió el contrato de la Federación iraní y un billete de avión con destino Uzbekistán apenas tuvo tiempo para reaccionar. Días después ya estaba integrado en el cuerpo técnico que dirige Amir Ghalenoei, seleccionador de una de las grandes potencias del fútbol asiático. El preparador físico español se ha convertido en el único representante nacional dentro de un proyecto que persigue un objetivo tan ambicioso como simbólico: devolver a Irán al trono continental. La selección persa conquistó tres Copas de Asia consecutivas en los años ‘70, pero desde entonces han pasado cinco décadas sin volver a levantar el principal trofeo de selecciones del continente. “Después del Mundial querían mejorar el apartado físico. Llevábamos tiempo hablando y finalmente todo se concretó en septiembre. Me enviaron el contrato y el billete para incorporarme al equipo”, explica Losada a Diario AS. La aventura comenzó con dos amistosos internacionales frente a Uzbekistán y Rusia, dos pruebas exigentes para una selección que ya piensa en los próximos compromisos de noviembre. Entre ellos figura un encuentro frente a Palestina y un torneo preparatorio en Irak antes de centrar todos los esfuerzos en la Copa de Asia que se disputará en Arabia Saudí. La llegada de Losada no es casual. Su figura goza de prestigio en el fútbol iraní después de sus éxitos en el Persépolis, uno de los clubes más importantes del país. “Allí estoy muy bien visto. Los éxitos con Persépolis no han caído en saco roto y muchos de los jugadores de la selección han sido futbolistas míos”, asegura. Esa relación previa ha facilitado una adaptación rápida a un vestuario con el que ya tenía importantes vínculos. Ahora, durante los periodos sin concentración, supervisa a distancia el trabajo físico de los internacionales iraníes mediante sistemas de monitorización y seguimiento individualizado. “Ahora hacemos un trabajo de control remoto con los jugadores y mantenemos un contacto constante con el staff. Dentro de cuatro o cinco semanas tendremos una nueva fecha FIFA y una nueva convocatoria”. Irán sigue siendo una referencia en Asia. Acude habitualmente a los Mundiales, cuenta con jugadores en ligas competitivas y suele aparecer entre las favoritas de cualquier torneo continental. Sin embargo, arrastra una deuda histórica: la Copa de Asia. “Estaremos hasta el final de la Copa de Asia. Evidentemente, queremos pelear por el título. Irán ganó tres seguidas en los años 70, pero lleva 50 años sin conseguirlo”, resume Losada. Para una selección acostumbrada a competir en la élite asiática, romper esa sequía tendría un significado comparable al de conquistar un gran campeonato internacional. Y para Pepe Losada supondría escribir una de las páginas más destacadas de una carrera que ya le llevó a vivir la guerra, la evacuación de extranjeros y el parón del fútbol iraní antes de regresar ahora para asumir un desafío aún mayor: ayudar a todo un país a recuperar una corona que se resiste desde hace medio siglo.
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