La plantilla del Real Madrid se marchó indignada del Metropolitano, tras el derbi, por las no expulsiones del Cuti y Kang-in por sus duras entradas.

La expedición del Real Madrid se marchó entre la más absoluta indignación del Metropolitano tras el partido. A juicio de la plantilla, el arbitraje fue un cúmulo de despropósitos que duró los 90 minutos. Desde las dos primeras entradas duras de Baena a Güler, que bien podrían haber supuesto dos amarillas, hasta lo que entienden que fue la traca final cuando el colegiado del VAR, Trujillo, no llamó al colegiado de campo a ver en la pantalla el temerario pisotón de Kang-in a Valverde. Valverde, que fue expulsado por Munuera Montero por una entrada mucho menos agresiva a Baena en el derbi de marzo. “¡Nos han jodido bien! ¡Nos han puesto a arbitrar a un cobarde!”, se escuchó en el vestuario, cuando los jugadores se lamían las heridas tras el encuentro. El ambiente estaba tan encendido por lo que se había vivido durante los 90 minutos que el club tomó la decisión de que ninguno de los componentes de la plantilla saliera a hablar ante los medios, por temor a que el protagonista de turno pudiera haber sido sancionado por lo dicho. La tensión se apoderó del derbi por las decisiones arbitrales. Ya en el descanso hubo un rifirrafe entre Rüdiger y Hjulmand, que se enzarzaron. Todo terminó con la expulsión del preparador de porteros del Atlético, Pablo Vercellone, y Pedro Machado, uno de los ayudantes de Mourinho. Esa jugada en la que Kang-in no fue expulsado fue el origen de la trifulca. Para no expulsar a los jugadores, Ortiz Arias sacó roja a los componentes de ambos cuerpos técnicos. La cosa no fue a más e incluso Machado pidió disculpas a Hjuldman. La indignación entre los jugadores del Real Madrid se extiende a lo que ha sucedido en otros partidos, ya que entienden que ha habido decisiones arbitrales que han favorecido a Barcelona y Atlético y que explican la situación en la tabla. El gol anulado a Osasuna frente a los rojiblancos, el penalti que pitaron a su favor en Anoeta o el penalti que señalaron sobre Lamine Yamal en el encuentro ante el Levante son sólo algunos ejemplos. Los jugadores del Madrid se fueron del derbi con la sensación de que lo perdieron sin haber sido inferiores de ningún modo al rival. En la primera parte, con 11 sobre 11, el partido estaba muy en el aire, e incluso la queja es que además de las dos amarillas que se le perdonaron a Baena en el arranque hubo dos expulsiones claras, una al Cuti Romero por pisotón a Bellingham, y otra a Kang-in por pisotón a Valverde, que no fueron pitadas. Y la historia del derbi se habría escrito con letras muy diferentes.