

El Real Madrid no tiene claro a qué juega, pero todavía tiene menos claro qué pasa con los arbitrajes.
El Real Madrid no tiene claro a qué juega, pero todavía tiene menos claro qué pasa con los arbitrajes. Así lo reconoció Mourinho (portavoz de la entidad) en rueda de prensa y así llevan diciéndolo desde el club desde años atrás. Son dos realidades que caminan de la mano en los últimos tiempos. En el derbi ante el Atlético han coincidido los dos factores y el resultado ha llegado en forma de derrota para los madridistas, que ven como el Barcelona se aleja a seis puntos. Las dos jugadas que marcaron el desarrollo del duelo del Metropolitano son complicadas de entender por mucho que el CTA haya intentado explicar que lo que se examinó en la primera de ellas fue un error de identidad, con lo que se deduce que la entrada del Cuti Romero se juzgó como merecedora de amarilla, algo que no cuadra con la decisión tomada en jugadas parecidas a la del argentino con Bellingham. Minutos después llegó la entrada de Kang-in Lee a Valverde. El tobillo del uruguayo se dobló, pero el jugador del Real Madrid fue inocente como él solo. Buscó al rival en lugar de retorcerse sobre el terreno de juego, como hacen el noventa por ciento de los futbolistas para llamar la atención del árbitro y del VAR, algo que lamentablemente funciona. Ni toque de atención mereció la entrada. Circunstancias así es lo que lleva a los dirigentes del Real Madrid a pensar que hay algo más que errores humanos detrás de todo lo que está sucediendo. Otra historia es el juego. Dicen que todo ha quedado condicionado por Ortiz Arias, pero en momento alguno el Real Madrid transmitió sensación de dominar el juego. Desde el minuto uno la intensidad estuvo del lado rojiblanco, que casi sin querer, como de repente se vio por delante en el marcador y un jugador más. A partir de ese momento, todo fue muy sencillo. LaLiga vuelve en tres semanas y veremos qué sucede y cómo están los futbolistas a la vuelta, pero el Real Madrid tiene que lanzarse a una persecución que no entraba en los planes. El derbi y algún partido más han dejado claro que el equipo de Mourinho está lejos de ser la apisonadora que se esperaba. El campeonato se complica y exige al Real Madrid un cambio brutal de tendencia. Cuatro partidos lejos del Bernabéu, dos perdidos y dos ganados en el último segundo. Muy poco para querer ganar una Liga que se va a ir a los cien puntos. Algunos futbolistas no están en su mejor momento y es una evidencia. Mourinho tiene trabajo. El parón puede venir bien para que algunos olviden el Mundial y se centren de una vez. Simeone maldice la pausa porque los suyos empiezan a entender que, tras las dudas iniciales, ya están en el camino adecuado.
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