

Está exprimiendo estas semanas para hacer la “pretemporada” que no tuvo. Ha recuperado forma física y ritmo deportivo.
Tchouameni empieza ahora. Después de este superparón que ya inhala el aire de su recta final. Y tras dos semanas que han sido su “pretemporada”. Término empleado abiertamente en Valdebebas, desde que Mourinho lo verbalizase en rueda de prensa. Aún resta la tercera semana, la que empieza. La de la luz verde a la puesta a punto. Pero las sensaciones están siendo sobresalientes. En definitiva, todo está saliendo tal y como se había planificado. Porque Tchouameni jugó el derbi sin estar impecable física y deportivamente. Más por fe que por certeza. Totalmente recuperado de la lesión, pero sin rodaje. Y tras quedarse en Madrid −acordado con Zidane−, ha apretado las tuercas que faltaban. Ahora sí, está listo. Para bien y para mal. Lo sabe, lo asume. Si el rendimiento no cumple la expectativa, la excusa del motor frío se ha terminado. Pero en Valdebebas el vaso se ve medio lleno. Se hace por ello. Tchouameni es un pilar para el cuerpo técnico, la pieza que aspira a dar estabilidad al equipo. Calma en la salida de balón y sobre todo, vigor en defensa. Porque este asunto inevitablemente inquieta: van nueve goles encajados en ocho partidos. Una herida que se agrandó en los dos últimos partidos: dos en el Martínez Valero y dos en el Metropolitano. Escenarios en los que estuvo Tchouameni. Mayday. Pero hay enmienda a la parcialidad. Estuvo... a medias. Rodeado de una orquesta imperfecta y con su propio instrumento desafinado. Autocrítica. Él mismo se notó con falta de entrenamientos, de más minutos. De esa “pretemporada” que le ha brindado Zidane. “Yo no he tenido ninguna influencia en la decisión (de que no vaya con Francia). Zidane y Tchouameni han charlado y llegado a la conclusión de que lo mejor para Aurélien es tener tiempo para hacer la pretemporada que no ha hecho”, explicó Mou en la rueda de prensa previa al Metropolitano. Escasos instantes después de conocer que Tchouameni se quedaría en Madrid. Una decisión pactada. Y ante la que el propio Zidane quiso poner calma. También lo hacía público Mou: “El entrenador le ha comunicado su visión de la situación, le ha dicho que cuenta con él para el futuro. Y han acordado esto que, para nosotros, es un privilegio. Porque después del Atlético tendrá sus días de descanso y después, una pretemporada que no ha tenido. En la que puede trabajar y estar más fuerte para lo que viene”. Y eso es lo que ha sucedido. Lo que sigue transcurriendo. Están siendo semanas de mucha carga física. Pocos días de descanso. Porque mientras muchos de sus compañeros han podido disfrutar de días libres, él se ha mentalizado de que son tres semanas para recuperar el tiempo perdido. Esa preparación específica que no pudo hacer en verano por la lesión que arrastró desde el Mundial. Dentro de Valdebebas se transmite que ha pasado “horas y horas” trabajando. Muchas en el gimnasio, muchas sobre el césped. Compaginando sesiones con sus compañeros y trabajos individuales. Personalizados. Enfocados en recuperar su físico. En ese “estar más fuerte para lo que viene”. Que con la mirada corta, es de aúpa. Llega el Villarreal. Y será titular. Ahora bien, el asunto coge tonalidad de urgencia, porque no hay centrales. Militao ya trabaja en el césped, pero no reaparecerá, mínimo, hasta noviembre; Huijsen está sancionado (expulsado en el derbi); Asencio acaba de pasar por el quirófano y estará, mínimo, tres meses de baja; y por si no fuera suficiente, Konaté vive entre algodones. Tiene opciones de llegar, pero los plazos son justos. De caerse, Mourinho tendría que elegir entre Tchouameni y un canterano (Naasei, Joan Martínez o Mario Rivas) para acompañar a Rüdiger. Será una decisión para más adelante. Por ahora, carpe diem. Ir a Valdebebas, exprimirse, recuperar físico, sensaciones, feeling. Y que cuando vuelva la competición, para la que ya queda menos de una semana, esté al 100% de verdad. Sin medias tintas. Sin matices. Lo espera Aurélien, como el staff. Empieza la tercera semana de su “pretemporada”. Para hacer esa preparación específica que no pudo hacer en verano. Para, en definitiva, ponerse al día. Y aunque todavía quedan unos días, todo está saliendo tal y como estaba planeado. Aurélien empieza ahora. Después del superparón. Borrón y Tchouameni nuevo.
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