

Vienen más curvas en el horizonte de Mou. Ante el Inter son bajas por sanción Bernardo Silva, Güler y Camavinga y por lesión Tchouameni y Thiago Pitach.
Siguen las curvas en el camino del Real Madrid después de la repentina derrota en La Cartuja. Vuelve la Champions y los problemas crecen para Mourinho en el centro del campo. El portugués tendrá que inventarse un centro del campo inédito, una solución de urgencia que incluye un posible cambio de sistema, ante la plaga de bajas que hay en esa demarcación. A saber, Bernardo Silva, Güler, Camavinga y Tchouameni. Todos, por diferentes motivos. Bernardo Silva se lo pierde por una mano que significó su expulsión precisamente… en un partido del City ante el Madrid, el de la vuelta de octavos de final de la Champions de la pasada temporada que significó la eliminación del equipo de Guardiola (3-0 en el Bernabéu, 1-2 en el Etihad). Güler y Camavinga, en cambio, arrastran sus respectivas sanciones de cuartos en Múnich en el que fue el Madrid quien quedó apeado de la competición. Finalmente, Tchouameni aún está lesionado. Mourinho sólo tiene a un centrocampista para alinear, Valverde. Si mantiene el 4-2-3-1 tiene que inventar una solución. Hay cuatro candidatos en la plantilla para tapar ese gran agujero. Cuatro futbolistas que pueden actuar en el centro del campo sin ser medios. Son, por este orden, los siguientes: Bellingham, Trent, Cestero… e incluso, Huijsen. El inglés ha dado sobradas muestras esta temporada, como lo hizo en su primera de blanco cuando marcó 23 goles y dio 13 asistencias, que rinde mejor jugando por detrás del punta, más cerca de la portería rival. “Tiene gol, tiene que jugar cerca del área. Es un 10, puede jugar de 6 o de 8, pero tan atrás perdemos su cercanía al gol”, sentenció Mourinho para describir su demarcación ideal hace sólo unos días. Pero es evidente que retrasar al inglés puede ser la opción más lógica dada su polivalencia, más aún teniendo la posibilidad de utilizar a Brahim en la mediapunta y, de ese modo, no tocar en 4-2-3-1. Del mismo modo que para Mourinho no hay discusión en torno a acercar a Jude al área rival, Xabi Alonso era de la opinión contraria. “Para mí, es un centrocampista”, esbozó en pretemporada. Luego, es curso fue un via crucis para el inglés. Con todo, es una posición que le es familiar. La calidad de Trent le convierte en oposito a esa posición o, al menos, a jugar muy por dentro. Con Mourinho ya se le ha podido ver en esas labores, fue en el partido de Klagenfurt ante la Fiorentina y en la segunda parte del Teresa Herrera. Pero no exactamente actuando de mediocentro, sino haciéndolo de lateral con Dumfries por delante. En defensa, el inglés era estrictamente un lateral, en ataque jugaba muy por dentro, sacando el balón desde atrás y luego sumándose al ataque también en posiciones interiores. De cualquier manera, esa opción exigiría que hubiera un centrocampista más junto a Valverde, y el problema persistiría. Hay una opción factible con Trent en el centro del campo, eso sí, cambiando el sistema a un 4-3-3. En este caso, Trent por la derecha y Bellingham por la izquierda flanquearían a Valverde en el centro del campo, y por delante de ellos el tridente formado por Diomande o Brahim, Mbappé y Vinicius. Tiene tan buena relación con el balón Huijsen que hay muchos que le ven con opciones de jugar en el centro del campo. Un arma de doble filo, pues lo que puede aportar de calidad en el juego en la media sería proporcionalmente restado en la salida de balón desde atrás, con Rüdiger y Konaté jugando de centrales. Cuando dio sus primeros pasos en el fútbol formativo, en el Marbella Costa Unida, Huijsen se desempeñaba como un nueve puro, al estilo Espí. Y fue su técnico de entonces, David Santos, quien le convenció para que aprovechara su envergadura y su calidad con la pelota para ser un brillante central con salida de balón. La calidad de Huijsen llenó los ojos de Mourinho pronto. El portugués lo pidió cedido para su Roma cuando el hispano-holandés estaba en la Juve y allí, en Roma, marcó uno de los goles más bellos de su carrera: subiendo desde la medular y llegando hasta el área para soltar un tirazo a la escuadra. Fue ante el Frosinone, y desde entonces Mou sabe bien cómo se desenvuelve en esas zonas del campo. La ocasión también es propicia para darle la confianza a un jugador de la cantera como Cestero. Hay que recordar que Thiago Pitarch tampoco entra en la ecuación porque sigue recuperándose de ese inoportuno esguince de rodilla que sufrió en el segundo entrenamiento tras incorporarse al trabajo con Mourinho. Con Manuel Ángel traspasado al final del mercado al Fulham, va a ser Cestero el que tenga protagonismo en tiempos de escasez. Mourinho incluyó al zaragozano de 20 años entre los 15 elegidos para reforzar al primer equipo mientras volvían los mundialistas al principio de la pretemporada. Todo, haciendo valer sus cinco encuentros a las órdenes de Xabi (su debut en Copa contra el Talavera) y Arbeloa la temporada pasada, incluido el de Champions contra el Benfica en Da Luz la fase de grupos.
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