

Louzán se reunión con algunos jugadores y ejecutivos de la RFEF para cerrar asuntos pendientes tras el Mundial: un regalo, compromisos publicitarios...
La Ciudad del Fútbol no para. No lo hace nunca, menos cuando la campeona del mundo recorre sus pasillos. Lo lleva haciendo unos días. Los jugadores, desde el martes, pero los trabajadores y dirigentes son perennes. Aunque ahora es el momento de ir cerrando flecos, atando cabos pendientes. Y para eso precisamente se está aprovechando este parón. Según ha podido saber AS, este miércoles ha habido una reunión entre jugadores, Rafael Louzán, ejecutivos... Una cumbre en Las Rozas. Ha sido un encuentro donde se han tratado diversos asuntos: una petición en forma de regalo que tenían los jugadores tras el Mundial, organización y puesta en común de compromisos publicitarios y ciertos detalles económicos para los que hacía faltar reunirse después de la conquista del 19 de julio. Es una práctica habitual durante la concentraciones y no será la última. Más teniendo en cuenta que la Selección viajará a Londres, Sevilla, Oviedo y Split para jugar ante Inglaterra (sábado 26), Croacia (martes 29), República Checa (sábado 3 de octubre) y Croacia de nuevo (martes 6), pero el centro neurálgico, como siempre, estará en la Ciudad del Fútbol. Porque mientras la Selección afina automatismos sobre el césped, alrededor late una agenda paralela igual de exigente. Reuniones como la de este miércoles, atenciones a medios (la RFEF mantiene la política de apertura que permite tener entrevistas con los protagonistas antes de las grandes citas), actos institucionales, visitas de patrocinadores, compromisos con afición como el martes de puertas abiertas e infinidad de gestiones logísticas. El fútbol es el centro, sí, pero la maquinaria que lo rodea nunca descansa. Buena muestra es el propio Mundial. En la retina, el gol de Ferran, la exhibición de Rodri, el récord de Unai. Pero bajo la superficie hay mucho iceberg oculto. El equipo en el torneo planetario no sólo fue de 26 y el cuerpo técnico, sino que rondó las 100 personas. Para mover un enjambre logístico gigantesco, en un país gigantesco. Para que las comodidades fueran máximas, sin escatimar, con un único objetivo, balancear gastos. Para así ganar. La mayor partida de gasto correspondió a desplazamientos, alojamientos y a primas (el 45% de los 44 millones que FIFA ha entregado al campeón, al bolsillo de los jugadores: 756.000 euros por internacional). Y todo ese plan ya venía trazado. Apalabrado en incontables reuniones, para que no haya sujeto a la improvisación, para que todo funcine como un reloj y no haya fricciones a limar a la hora de jugar. Para ello, cumbres como la de este miércoles son fundamentales.
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