La llegada de Mohamed Aziz Ghrissi cedido por el Club Africain es el movimiento estrella de un mercado que ha visto al Etoile Metlaoui transformar su plantilla con una ambición que no se recordaba en el club. Ghrissi llega con el sello de uno de los clubes más históricos del fútbol tunecino, y su sola presencia eleva las expectativas de una afición que empieza a ver el proyecto con otros ojos.

El mercado de cesiones fue el eje vertebrador de la estrategia de Metlaoui, y la actividad concentrada en el 29 de julio lo ilustra mejor que cualquier otra fecha. Ese día, el club formalizó cuatro incorporaciones de golpe: Ghrissi del Club Africain, Najd Dabbebi y Obaid Chabbi, ambos cedidos por el Stade Tunisien, y Oussama Hichri en un traspaso definitivo procedente del Soliman. En esa misma jornada también se anunció la llegada de Ahmed Beji desde el Al Entesar y la de Ayoub Tlili, que aporta experiencia internacional tras su paso por el club yemení Al-Tadamon Mukalla.
Lejos de detenerse, la actividad continuó sin pausa en agosto. Ameur Jouini llegó cedido desde el CS Sfaxien el 30 de julio, reforzando aún más el apartado de jugadores forjados en equipos de mayor nivel. El 2 de agosto, Montasser Toumi firmó como agente libre procedente del Al-Nojoom, y al día siguiente, el 3 de agosto, Mohamed Ameur Belghith desde Gabès y Mohamed Aziz Bejaoui desde el Kairouan completaron sus incorporaciones definitivas. Ifeanyi Ogba, la última pieza del puzle, se unió también en condición de libre desde el Kairouan el 11 de agosto.
La lectura económica del mercato es llamativa. De las 11 incorporaciones, cuatro son cesiones —Ghrissi, Dabbebi, Chabbi y Jouini— por lo que el club ha asegurado experiencia de primer nivel sin necesidad de abonar traspasos permanentes. Dos más, Ogba y Toumi, llegaron sin coste alguno. En total, seis de los once fichajes no han supuesto ninguna inversión en concepto de traspaso, lo que refleja un trabajo de scouting y gestión eficiente dentro de un presupuesto ajustado.
Sin ninguna salida registrada en el mismo período, la profundidad de la plantilla del Etoile Metlaoui ha crecido de forma notable. El reto ahora recae sobre el cuerpo técnico: cohesionar once caras nuevas —cuatro de ellas con el chip puesto en sus clubes de origen— en un equipo competitivo. El material humano es prometedor. El resultado final dependerá de si el vestuario es capaz de hablar con una sola voz.
Etoile Metlaoui
Mohamed Ameur Belghith
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