Otrora estrella del City de Guardiola, el inglés, sin equipo tras ser apartado en el Chelsea y jugar 8 partidos con el Feyenoord, fue detenido.

“Estáis a punto de ver lo mejor de mí”, afirmó Raheem Sterling en su vídeo de presentación como jugador del Arsenal. Era el Deadline Day de 2024. Dos años después, quien otrora fuera una estrella de la Premier League, con un valor de mercado, en 2019 (con 25 años), de 160 millones de euros según Transfermarkt, vuelve a ser noticia. En este caso, porque Sterling, sin equipo a sus 31 años, se ha terminado convirtiendo en la peor versión de sí mismo. De acaparar los focos de los mejores estadios del continente a ser grabado por la cámara corporal de la policía, el extremo inglés ha experimentado una de las caídas a los infiernos más bestias que se recuerdan. El pasado 28 de mayo, en la autopista M3 de Hampshire y en plena hora punta de la mañana, Sterling se salió de la carrera mientras conducía su Lamborghini. Detenido entonces por las autoridades tras provocar un accidente, ha sido este mes de septiembre cuando la exestrella inglesa se ha declarado culpable ante el Juzgado de Primera Instancia de Basingstoke de conducción temeraria, posesión de óxido nitroso para su inhalación indebida y no haberse sometido a la prueba de alcoholemia. Escasos 10 días antes de aquellos hechos, Raheem Sterling jugó el último de sus ocho encuentros como jugador del Feyenoord, equipo al que llegó con la carta de libertad en el mes de febrero. Fue titular ante el PEC Zwolle y disputó 72 minutos. Ahora, se enfrenta a una posible pena de prisión por “conducir de una manera absolutamente espantosa” e inhalar una droga de clase C. El vídeo grabado por la cámara corporal del policía que le arrestó, a quien reconoció que “tenía un problema” con el óxido nitroso, ha sobrecogido al mundo del fútbol. “¿Cuál es su nombre? Raheem. ¿Y su apellido? Sterling. ¿Cuál es su fecha de nacimiento? 8, 12, 1994. “Suelta el móvil. Son las 9:15 horas y le estoy deteniendo por conducción sospechosa no apta, consumo de alcohol y drogas, y conducción temeraria”. Esa fue la conversación que mantuvo el policía mientras ponía las esposas a Raheem Sterling. Sí, aquel talentoso canterano del Liverpool, nombrado Golden Boy en 2014, cuyos más de 60 ‘kilos’ pagados por el Manchester City en 2015 quedaron más que justificados con los 120 goles y 77 asistencias que registró bajo las órdenes de Pep Guardiola. El mismo futbolista que, una vez concluida su exitosa etapa como citizen, en la que se alzó con hasta cuatro títulos de Premier League, aterrizó en Stamford Bridge a cambio de otra morterada: 56 millones de euros. Titular en los dos primeros partidos de Inglaterra en el Mundial de Qatar 2022 –ese fue su último torneo con los Three Lions–, fue allí, al oeste de Londres, donde todo se empezó a torcer para el internacional inglés. Donde Sterling, años antes de aparecer en su coche rodeado de seis bombonas de gas y globos, se ‘rompió’. Tras dos temporadas como blue con una participación del todo relevante –38 y 43 partidos disputados respectivamente–, la llegada de Enzo Maresca lo cambió todo. El italiano no contaba con Raheem Sterling y el inglés quedó apartado. De fichaje estrella de la nueva ‘era Todd Boehly’ en Stamford Bridge a irse directo a la denominada como bomb squad. “Los que quieran minutos, mejor que se vayan”, llegó a decir el ya extécnico del Chelsea días después de que el entorno del futbolista inglés emitiera un comunicado por excluirle del equipo. El Arsenal de Mikel Arteta fue su destino, que no su salvación. No habría mejor forma de resumir el breve paso de Sterling por el norte de Londres que con un “como he venido, me voy”: 28 partidos, 13 titularidades, 1.112 minutos, 1 gol y 5 asistencias. Adiós y gracias. En el verano de 2025, no hace tanto tiempo, Raheem regresó a Stamford Bridge restándole dos años más de contrato (hasta 2027) y con 34 millones de euros aún por cobrar. Con Enzo Maresca se quedó sin dorsal –le dieron el ‘7’ a Pedro Neto–, continuó sin jugar como blue y, cinco meses más tarde, ya con Liam Rosenior al frente del Chelsea, al conjunto londinense no le quedo más remedio que, “de mutuo acuerdo”, resolver la vinculación de Sterling. Después de su famoso: “All eyes on the future. God is great“ (“Todos los ojos puestos en el futuro. Dios es grande”), llegó el Feyenoord. Más que una oportunidad para relanzar su carrera o reencontrarse, esta vez sí, con “lo mejor de mí”, el extremo inglés terminó por hundirse en la Eredivisie. Y eso que pasó de puntillas. “Que devuelva el dinero y se vaya a Ibiza a comer paella con su esposa”, dijo Willem van Hanegem, exjugador del Feyenoord, sobre Sterling. Hacía tiempo que el fútbol, por su propia culpa, le había dado la espalda. Con 31 años, sin equipo y con su academia RS7 como única clavo al que aferrarse, Raheem Sterling conocerá su sentencia el próximo 25 de noviembre. En 2020, Pep Guardiola dijo de él que era “uno de los mejores jugadores que he tenido en mi carrera”. En 2026, se enfrenta a una pena máxima de dos años de prisión. Aunque es probable que esta sea suspendida, el inglés quedó en libertad bajo fianza y con prohibición de conducir. A escasos días de que se cumplan dos años de su último tanto como profesional, el que marcó como gunner en Carabao Cup el 25 de septiembre de 2024, no hay quien reconozca a Sterling.