

La selección alemana cayó derrotada por la mínima y sigue dando síntomas de absoluta preocupación.
El efecto Klopp apenas duró una semana en la selección alemana. Tres días después de sacar un punto contra el combinado neerlandés (1-1) de Xavi Hernández, la Mannschaft cayó derrotada por 0-1 contra una selección griega en la que Kourbelis, autor del gol que hizo estallar la grada visitante de Augsburgo, fue el encargado de dejar claro que el flamante seleccionador de la tetracampeona del mundo tiene muchísimo trabajo por delante si quiere devolver a su país a la cima del fútbol mundial. De momento, las prestaciones del gigante caído siguen siendo preocupantes. Con un total de cinco cambios respecto al empate en Ámsterdam, entre ellos Nübel por Ter Stegen bajo palos, los alemanes comenzaron dominando a los helenos, pero anduvieron faltos de colmillo en los metros finales. Adeyemi, eléctrico en el carril zurdo, fue el que más cerca estuvo de abrir la lata, pero no definió bien las dos veces que se plantó ante el meta Tzolakis. Los de Jovanovic, por su parte, no fueron capaces de aprovechar los pocos contragolpes de los que dispusieron para incomodar a la zaga local. Poco fútbol en Augsburgo. La cosa cambió en los segundos 45 minutos. Alemania dio un paso al frente y volvió a estar cerca del gol, pero esta vez fue Nmecha el que no anduvo acertado en los metros finales. Klopp no se lo pensó dos veces: el míster dio entrada a Wirtz y Burkardt para la última media hora, pero los suyos no dieron con la tecla ante una ordenadísima selección griega que en el segundo tiempo sí supo aprovechar sus contragolpes y terminó dejando KO a Klopp en un disparo de Kourbelis que entró tras ser rechazado por Kimmich. Tragedia griega para Klopp.
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