

Los de García Pimienta dieron la vuelta al marcador en siete minutos con los goles de Cipenga y Arribas. Karrikaburu anotó el 0-1.
El Burgos, que llegó a desesperar al Almería con su formidable trabajo defensivo durante 76 minutos, lo echó todo por la borda en siete infaustos minutos en los cuales la artillería del Almería encontró las grietas para perseverar y desactivar un trabajo defensivo de los castellanos más eficaz que la Muralla de Constantinopla, aquella que resistió 1.000 años de intentos para asaltarla. Una de las claves para explicar cómo Cipenga y Miguel voltearan el tanto de Karrikaburu, anotado a los 39’, la podemos analizar desde el momento en que García Pimienta y Sergio Francico hicieron tres sustituciones de golpe mediada la segunda mitad. Las entradas de Miguel, Embarba y Chirino por Thalys, Luna y Baptistao mejoraron al Almería. En cambio, las de Forés, Lizancos y Vilarrasa por Brais, Llabrés y Karrikaburu empeoraron al Burgos. Eso, y que el Almería tiene pegada y artillería para convertir su estadio en un fortín para mantener el pulso con Castellón y Eibar. El Burgos frena su buena secuencia. El Burgos, uno de los rivales más complicados para enfrentar, llevaba al Almería a un escenario de pico y pala para construir caminos y derribar murallas. Tal era la dificultad. Los propósitos de Cipenga, Arribas y Baptistao, los más activos chocaban con el cruce del defensa de rigor. Cantero apenas intervino en dos lanzamientos desde la larga distancia. A los 17’ Mikel Vesga se echó al suelo para pedir el cambio a causa de una molestia. En su lugar entró Quim Junyent. Una desgraciada circunstancia que, de manera inesperada y no deseada, obligó al técnico indálico a un retoque en un centro del campo sometido a la férrea voluntad y disciplina de un oponente rocoso y duro de pelar. Los castellanos eran mucho más que una muralla bien defendida. La verticalidad de Javi Llabrés tenía en alerta a Luna. Y fue el mallorquín quien, tras una brillante jugada, logró dar un pase de la muerte que Karrikaburu convirtió en el 0-1. El campo se llenaba de minas para los de Pimienta. A los 43’ un centro de Leo Baptistao fue cabeceado en buena posición, pero con poca fe por Thalys, el delantero brasileño por quien se pagaron al Palmeiras siete millones de euros. En dos arreones de casta, Baptistao tuvo un par de opciones, una sin ángulo de tiro que interceptó Cantero y otro intento desde fuera del área. El Almería metió una marcha más en los albores del segundo acto con Cipenga, que siempre tenía encima a dos policías para no dejarle pensar. Ora Dadie, ora Oier Luengo… el congoleño no daba ese ultimo pase y pocas veces se iba como le gusta. A los 55’ y por primera vez, el Almería encontró una fisura para romper líneas. Quim Junyent amagó un mano a mano, pero llegó sin fuelle y disparó flojo. El portero atrapó sin problemas. El pressing del Almería aumentaba. A los 60’ Cantero despejó de manera espectacular un gran cabezazo de Federico Bonini. De manera paralela ambos entrenadores refrescaban a lo NBA. Miguel de la Fuente, Embarba y Chirino en el bando almeriense y Lizancos, Vilarrasa y Forés en el bando contrario. Este momento fue clave. Precisamente Lizancos se plantó ante Andrés, que paró, pero la jugada estaba anulada por off side. Poco después un buen centro de Arribas no llegó a ser enganchado por Miguel ante la desesperación de los incondicionales. Tal era la sensación de impotencia. Cuando la frustración empieza a nublar aparece el talento. Y esto sucede cuando se ilumina el señor Arribas, que metió un gran centro desde el costado derecho que fue cabeceado a la red por Cipenga, que cogió descolocado a Lizancos. El Burgos se desconcentró y se jugaba a lo que quería Arribas. A los 83’ el madrileño hizo una pared magistral con Miguel. El ex del Leganés superó a los defensores a base de potencia y cruzó con potencia lejos del alcance del cancerbero. El Almería daba la vuelta al marcador adverso en siete minutos plenos de inspiración. Desde ese instante y hasta el final el Almería gobernó a placer y el Burgos se quedó sin argumentos ofensivos y murió en la orilla.
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