

El gran rendimiento de La Fábrica se debe a una estrategia planificada. 34 futbolistas formados en ella están en las categorías de la Selección este parón.
Durante el pasado verano, Valdebebas y la consecuencia del trabajo diario que hay en la ciudad deportiva del Real Madrid fue noticia constante por aquello del valor de sus jugadores y de los sucesivos récords batidos tras las diferentes operaciones realizadas. Los 210 millones de euros que ingresó el Real Madrid fue el número que llamó la atención, pero detrás hay mucho más que una simple cifra que coloca a la academia blanca en el liderazgo económico de cualquier cantera, hay una estrategia marcada y una manera de dar forma al crecimiento, captación y desarrollo del talento. El fruto en lo deportivo (Liga, Copa de campeones, Youth League y la Copa Intercontinental del juvenil) y en los números están ahí, factores que van de la mano en el fútbol actual y que el club blanco ha sabido moldear aplicando modelos diferentes en cuanto a traspasos de los futbolistas de la cantera más allá de la simple cesión, modelo a extinguir por la poca implicación de los clubes de destino. Sin desmerecer el trabajo realizado en el resto de canteras, el hecho es que 34 futbolistas formados en la fábrica blanca han dado forma a todas las selecciones españolas masculinas durante las dos últimas semanas. Desde Luis de la Fuente y la Selección absoluta (Iván Fresneda, Víctor Muñoz y Fran García), hasta Hernán Pérez como máximo responsable con la Sub-16 (Alberto Ruiz entre otros), han contado con jugadores que en su currículo figura el sello Valdebebas en estos días de frenética actividad de los diferentes equipos nacionales. La estrategia de captación y formación es clara: talento con proyección de poder llegar a lo más alto. Ganar importa, pero más como consecuencia del talento a futuro que de la inmediatez competitiva. La idea que mueve el trabajo diario es que Valdebebas sea un coto cerrado para jugadores capaces de ayudar en un momento determinado o para llegar a ser importantes en el primer equipo (Asencio y Thiago Pitarch como últimos ejemplos, con el centrocampista a caballo con el Castilla, tal y como hizo el viernes siendo decisivo en el triunfo ante el Atlético Madrileño). La tercera vía, como ha pasado este verano, es la de ser reclamo de equipos de las grandes Ligas Europeas que buscan lo que sale de la fábrica, aunque no hayan pasado por el primer equipo, con Jacobo como mejor ejemplo de ello. Florentino Pérez y José Ángel Sánchez apostaron por Manuel Fernández como vértice de la pirámide. Desde su puesto de director de cantera, lidera el proyecto y es el responsable de la estructura montada y que se basa en 300 futbolistas, 50 técnicos (Julián López de Lerma, Marc Carrasco y Álvaro López en los tres primeros filiales), analistas y preparadores físicos, a los que hay que añadir 40 ojeadores, doce de ellos en Madrid. A partir del cadete B, el cuerpo técnico de los equipos está formado por primer y segundo entrenador, preparador físico y preparador de porteros. Además, como es lógico, del imprescindible personal de oficina que se encarga de que todo esté en orden tanto en Valdebebas como en todos los viajes que se hacen a lo largo de la temporada. Las famosas pruebas y la ficha blanca que se tenía que rellenar para que llamaran al proyecto de futbolista formaron parte de la leyenda del Real Madrid. Muchos futbolistas importantes pasaron por la prueba, pero ha pasado a mejor vida desde la pandemia. Además del tema de salud se tiene la teoría de que podría ser una práctica que podría chocar con la norma de la FIFA en cuanto a los fichajes de menores de edad. José Oriol Gil-Delgado es el jefe de captación y entre sus fichajes aparece la figura de Cherif, futbolista que ya sabe lo que es entrenar a las órdenes de Mourinho. Llegó al club tras el fichaje de Andrés Pardo por el Leganés, otro profesional que ha dejado su sello en lo que es hoy Valdebebas. Wladimir de Dobrynine es el coordinador general de formación, mientras que la metodología y la coordinación entre los entrenadores recae en Joaquín González, que con anterioridad trabajó con Rafa Benítez. Alrededor de todos (futbolistas, técnicos y servicios médicos) aparece la figura de Alberto Mori. Conoce a todos y todos le conocen a él. Siempre está porque siempre se le necesita, dicen de él y apuntan a su papel clave para que todo funcione. Este verano y ante la salida de muchos jugadores del Castilla (trece) de la pasada temporada, se miró más que nunca el mercado de incorporaciones de futbolistas que aportaran de inmediato, pero que pudieran tener proyección primer equipo como Sergio Martínez y Óscar Naasei, que llegaron a cambio de un dinero importante, superando los dos millones de euros. Esos 210 millones llegan de la mano (salvo en el caso de Gonzalo y Fran García) por futbolistas que no han tenido ficha en el primer equipo, aunque sí que es cierto que muchos de ellos se dejaron ver en las últimas dos temporadas. Los 60 millones del Como por Nico Paz dispararon la cifra, apoyados en los 40 del Fulham por Gonzalo. Víctor Muñoz, Mario Gila, Álvaro Rodríguez, Álex Jiménez, Palacios y Jacobo llegaron y superaron los diez millones de euros, a los que hay que añadir Valde, Mario Martin, Fran García o Fran González hasta llegar a la citada cifra.
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