

El técnico del Alavés analiza en AS el próximo partido ante el Atlético, a la vuelta del largo parón por las selecciones.
Quique Sánchez Flores (Madrid, 61 años) se ha sometido a dos pruebas de resistencia estos días. Primero, aprovechando el parón, mantuvo 14 entrevistas consecutivas, entre ellas con AS, con medios locales nacionales. Siempre con una sonrisa, con si verbo envolvente. Es un grandísimo conversador, de los que cautivan. Después, se sometió a una operación en una rodilla que tenía lesionada. Ya bromeó con el asunto hace dos semanas sobre el asunto. En la previa contra el Athletic, se le preguntó si había algún jugador con molestias o lesiones al margen de los conocidos casos de Mikel Rodríguez, Facundo Garcés y Aitor Mañas. “¿Están todos en condiciones?“, se le planteó. La plantilla sí, pero yo no. Tengo mal la rodilla”, bromeó. El parón de las selecciones le ha permitido un plazo de tiempo para pasar por el quirófano. Del rosario de entrevistas y del bisturí ha salido airoso. Se podrá sentar en el banquillo la próxima jornada en Mendizorroza ante el Atlético de Madrid. El técnico del Alavés recibe a un equipo colchonero con el que ganó una Europa League y una Supercopa continental. Ha dirigido a 11 equipos en cinco países diferentes, España, Portugal, Emiratos Árabes Unidos, China e Inglaterra, con tres etapas en el Getafe y dos en el Watford. Está muy feliz en Vitoria y se nota. Hace poco tuvo que interrumpir una comparecencia en la previa de un partido por un ataque de risa. Se acordaba de un chiste que le desmontó por completo. Una anécdota, un detalle, pero muy revelador. Se le ve muy cómodo, a gusto. Ha sido premiado como entrenador de agosto, protagonizaron el mejor arranque de la historia del Alavés, ha conectado muy bien con la grada... Si está feliz, siempre suele triunfar. En una carrera tan extensa como la suya, ¿qué le está aportando Vitoria? Bueno, he encontrado mucha estabilidad y felicidad, un lugar donde veo gente que te aprecia, te apoya... Hemos hecho unidad de grupo, de club, de departamentos que trabajan todos en la misma dirección, con mucha humildad, sencillez y cooperación. Y al final eso llega y nos hace mejores a todos. Es un club en el que merece la pena volcarse. Es un comienzo notable. Hemos hecho un buen arranque, pero estamos lejos de la perfección. Hay que seguir. El próximo partido después de este largo parón no es uno más. Ante el Atlético. Sé que tiene muy buena relación con Simeone. Dijo una vez que había cambiado la cultura del Atlético. Incluso cuando entrenó usted al Getafe vivían cerca, se lo encontraba por la calle e intercambiaban consejos. Diego es el director de orquesta de un cambio de un club gigante. Ahí creo que hay dos grandes maestros: uno es Diego Pablo y el otro es Miguel Ángel (Gil Marín). Son los grandes constructores del nuevo Atlético de Madrid, con una inmensa infraestructura, una solidez de resultados, una garantía de conseguir estar siempre entre los mejores de Europa... No sé, me parece que son muchos valores como para desestimarlos. Todo gira en torno a Simeone. La figura del Cholo no es discutible. Es como la de Luis Aragonés. El ‘ecosistema’ Cholo hace que todo funcione. Consiguió dos títulos como colchonero. ¿Ese cambio a ciclo ganador que después ha consolidado el Cholo se puede decir que empezó con usted? No, yo nunca lo diré. Si alguien lo dice, pues sonreiré y le diré que gracias, pero yo nunca lo diré. Hice mi trabajo. Estuve dos años, conseguimos tres finales, dos títulos, fuimos felices, cambiamos la sonrisa, buscamos la felicidad... Que al final es el objetivo que estoy buscando en Vitoria, que la gente disfrute, se sienta feliz y conectada a su equipo y eso es nuestra recompensa al trabajo, ver la felicidad de los demás. Hay en el Metropolitano una leyenda llamada Koke. Su impulso fue importante para comenzar ese largo camino. Con Koke tengo una conexión muy especial porque fue un tipo que conocí cuando tenía 19 años. Lo llevamos a Zaragoza a jugar un partido en el que él pensaba que iba a ser descarte, y le avisó a Pedro Pablo (Matesanz, el delegado): “Oye Pedro Pablo, prepárame esto porque si ahora el míster da la convocatoria en Zaragoza y en el banquillo no estoy, me tengo que volver después del partido”. Y le dije: “Bueno no, no es que no vas a volver, es que vas a quedarte y jugar de titular”. Jugó los 90 minutos y yo creo que desde ahí ya no volvió a salir nunca del equipo, o sea, es tremenda la historia de Koke. Será una leyenda del club para toda la vida. No puedo imaginarme un Atlético sin él. Hablé con gente con la que ha trabajado en su larga carrera. Craioveanu decía que nunca ha corrido tanto en su vida. Pero que su fuerza es que convence con la palabra. ¿Se ve así? Sí, un poco sí. Yo con Gica tuve una gran conexión. Es que los jugadores son tan talentosos y creativos que al final tienes que hacerles un doble convencimiento casi. No es solo correr, son muchas más cosas, pero, claro, estos tienen otro cerebro. A estos jugadores tan excepcionales hay que llegar de otra manera. Pero en el fondo, sí, se trata de convencer, seducir, guiar, hacer que los chicos respondan a las intuiciones y las necesidades que genera el cuerpo técnico para hacer un equipo competitivo. He cambiado mucho en estos 16 años. Me gusta ser más intuitivo, pero creo que el fútbol sigue siendo un deporte de jóvenes y no es imaginable algo así sin energía. Eso sí es impensable. Entonces, el correr y el generar equipos que sean atrevidos y que tengan discurso, eso lleva tiempo. También es un gran manejador de situaciones complicadas, eso se lo ha dado la experiencia aunque ya lo hacía cuando era joven. No hay más que ver cómo ha resuelto el ‘caso de Mariano’. En su día con Forlán demostró que no se casaba con nadie. Cuando entrenas tantos años y llevas tantos partidos, al final te vas a encontrar con muchas situaciones diferentes. Cada jugador es un alma, una mente, un espacio, una emoción... y no todo se puede tratar por igual. Hay discursos que son para todos, pero existen tratos que no pueden ser igual para todos, son asuntos totalmente distintos. Los he tenido de todas las formas y colores que te puedas imaginar, y en algunos creo que he estado más acertado que en otros. Pero que he sido intervencionista, sí, porque creo que tanto para decirle a un jugador que se está equivocando, que puede hacerlo mucho mejor, o que es una pieza importante, hace falta estar convencido. Y sobre todo creo que hay que imaginar las cosas para que ocurran. Creo que nunca le puedes contar algo a un jugador que tú nunca has imaginado, no te vas a poder poner a ello. Incido en Mariano. Básicamente ha soltado el lastre y al hacerlo, se ha recuperado mentalmente. Ahora está enfocándose solo en lo que tiene por delante. Dejó atrás todo lo que había pasado en los últimos años. La última. Estamos en tiempo de Selección, incluso sonó en más de una ocasión para dirigirla. Claro, está De la Fuente ahí y no le va a quitar el sitio, ¿pero qué darías por coger a este campeón del mundo? Es un equipazo y me alegro mucho de que sea Luis de la Fuente el que esté al frente, que lo conocí hace... bueno, he sido contemporáneo, hemos jugado en contra, pero conocerlo personalmente, fue hace como 5 años, cuando estaba en la Sub-21. Y tuve la suerte de estar con él unos minutos y darme cuenta de que era un tipo excepcional. Me alegro mucho de que sea el entrenador, de que tengamos la mejor Selección del mundo y de que seamos capaces de hacer partidos tan redondos como los que hemos visto. ¡Diviértete cada día con tu pasión por el deporte! Descubre la sección de Juegos de AS y disfruta de retos entretenidos que, además, te ayudarán a mantener la mente activa. Juega aquí.
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