

Desde que llegó al Real Madrid en 2018, Courtois nunca había recibido tantos tiros en los ocho primeros partidos. Han sido 37, casi cinco por encuentro.
No da abasto. Desde que llegó al Real Madrid, Courtois nunca había recibido tantos tiros en sus ocho primeros partidos. Y ya van nueve temporadas. Que serán diez, pues su renovación es cuestión de tiempo. Aún no hay firma, pero lo dan por hecho todas las partes. De hecho, desliza que está lejos de dejarlo (“cuatro o cinco años más”). Así que, para lo que venga, el listón queda alto. Ha recibido 37 tiros, para un promedio de 4,6 por partido. La media estaba en 3,6... un punto entero menos; mucho, en términos de estadística. La cuestión es que van nueve goles encajados. Una cifra considerablemente defendible, si se enfoca en un nombre propio: Thibaut. Quien ha hecho del milagro, rutina. Quien sigue parando, parando y parando. Pero que está con más trabajo que nunca. Hasta arriba. Hasta esta temporada, el peor registro databa de la 2020-21, curso de la pandemia. Último de Zidane y último año en blanco, hasta el pasado. Courtois recibió 35 tiros en sus ocho primeros partidos. Un periodo con dos derrotas seguidas en casa: Cádiz y Shakhtar. El proyecto hacía aguas. La temporada siguiente, ya con Ancelotti, se volvió a rozar la estadística (34). Pero desde entonces se había cosido la herida. Hasta este curso. La temporada en la que más goles encajó en sus ocho primeros encuentros... fue la primera (12). La de su debut. Metido el bisturí, ante ustedes, las cifras de este curso. Uno que ha ido de mejor a peor. En los tres primeros partidos, la estadística estaba controlada: no se pasó de tres tiros. Pero llegó La Cartuja y las tuercas empezaron a desajustarse. La noche de mayor descontrol defensivo fue la del Inter: Courtois recibió ocho tiros, parando siete. Aura de milagroso. Poco después, siete tiros del Rayo Vallecano y justo antes del superparón, siete en el Metropolitano. Pese al diluvio, Thibaut sostiene un promedio notable: 76% de paradas. Es un muy buen registro, si se tiene en cuenta que su mejor arranque ha sido un 83%, hace dos temporadas. No tan lejos. El diagnóstico salta a la vista sin necesidad de doctorados: el Real Madrid concede mucho en defensa. Es un equipo que acostumbra a la solidez en fases, pero tendente a la desconexión. Y cuando sucede, transita un periodo de seria zozobra. Hasta llegar a recibir ocho, como ante el Inter. Se trata de la 11ª noche con más tiros recibidos desde 2018. En tres ocasiones sufrió once disparos: Benfica (4-2, última jornada de la pasada Fase Liga de la Champions), Pachuca (3-1, segunda jornada del Mundial de Clubes) y Arsenal (3-0, ida de los cuartos de Champions). El récord, por ahora, queda en esos once. Pese a su buen hacer, Courtois sólo ha dejado una portería a cero esta temporada. Contra el Málaga, en el Bernabéu. Siendo el menos responsable de la situación, es el que más lo acusa. Inevitable. Y a partir de aquí, miradas al presente, a intentar enmendar un evidente. Thibaut ha estado trabajando en Valdebebas estas dos semanas, tras renunciar a Bélgica: “Cuando me lesioné, contra el City, estaba en mi mejor momento de la temporada. Y me dolió, porque cuido la alimentación, fisio... pero a veces a tu cuerpo, de repente, le puede pasar. Entonces dije ‘tengo que cuidarme, porque el que me paga es el Madrid’. Amo jugar con la selección, pero al final a quien debo todo es al Madrid”. Su adiós con Bélgica no es definitivo. Ha dejado la puerta abierta a que, cuando lleguen citas de mayor envergadura, si el seleccionador le considera necesario y él está dispuesto, pueda volver. Pero por lo pronto, Real Madrid. Con quien acaba contrato en 2027. Esta temporada. Pero, como se ha venido contando, todas las partes son favorables a una ampliación. Renovará por una temporada. Formando parte de ese modus operandi que dictamina que quienes superan la treintena firman curso a curso. No supone un problema. Pero se quedará. Porque su rendimiento −y hambre competitiva− le avalan. Ya lo ven: pese al diluvio de recibir 37 tiros, firma un 76% de paradas. Thibaut sigue siendo Courtois. Aunque, también lo ven, está hasta arriba.
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