

El central marcó el 2-3 y un disparo suyo acabó en el rechace que le cayó a Ndukwe para empatar. Isaac, expulsado por dirigirse a la grada tras marcar.
En los 90 minutos mandó el Sevilla y en la prórroga, el Levante. Épica reacción del equipo de Luís Castro, que no le perdió nunca la cara al partido pese a verse con 0-2 en el marcador y se llevó un punto de fe en el Ciutat de València con una lección de liderazgo de Dela, un central que tiene instinto en el área contraria y colmillo para llevar en volandas a sus compañeros para rascar un empate cuando todo parecía perdido. El eterno parón le sirvió a Luís Castro para darle vueltas a un once que estaba funcionando. Ndukwe y Musuayi fueron las principales novedades y precisamente los jugadores que más naufragaron en el primer acto. El central austriaco, de hecho, le regaló a Robbie Ure su primer gol en el fútbol español. Pecados de juventud a sus 18 años, imperdonables en la élite. El escocés se vio frente a Ryan y no desaprovechó el presente para adelantar a los suyos. Incluso pudo marcar un segundo a pase de Fofana, un portento que todavía hace frotarse los ojos a la afición hispalense por su sorpresiva llegada en la bocina del mercado. Luis García le está sacando más jugo si cabe liberándolo por detrás del punta, aprovechando su imponente zancada. Poco más dio un primer tiempo soso de fútbol, con una evidente superioridad sevillista, que se pudo llevar alguno más al descanso, y en el que se vio un eclipse futbolístico, una de esas novedades arbitrales que se da de tanto en tanto: un córner a favor del Levante por la norma de los ocho segundos. El Sevilla continuó arrollando tras el paso por vestuarios. Miguel Sierra avisó con un disparo al larguero y, poco después, Ure sirvió en bandeja un gol a Felix Correia que tuvo que ser revisado al ser anulado en primera instancia por un fuera de juego inexistente. La reacción fue inmediata, doble cambio y gol de Iván Romero tras un gran pase de Brugué. Al poco, a Sierra se le salió el hombro por un encontronazo con Manu Sánchez, accidente que aprovechó García Plaza para mover el banquillo y Castro para ir con todo. El arreón llegó de la mano de Brugué, cuya actitud contagia. Regaló el primero y rozó en dos ocasiones el tanto del empate. Pero el impulso se fue difuminando poco a poco, en gran parte por el pragmatismo del Sevilla, que ya hacía las cuentas sumando de tres. Ocho minutos de descuento, y todavía quedaba mucho que contar. Con casi más contenido que los 90 minutos anteriores. De perdidos al río, Dela apareció a la épica con un voleón de zurda desde la frontal. Empate. Y cuando el Levante se volcaba en busca del tercero, marcó un golazo Issac Romero, expulsado por dirigirse a la grada en la celebración. Pero si la reacción la lideró Brugué, la remontada llevaba el nombre de Dela. Otro disparo suyo lleno de fe, y Ndukwe, disfrazado de oportunista, la empujó a la red. De villano a héroe. El fútbol siempre da una segunda oportunidad, y esta vez fue para el austriaco y el Levante.
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